15 abr 2014

Reseña: ¡Somos lo mejor! - Lukas Moodysson


Título original: Vi är bäst!
Director: Lukas Moodysson
Año: 2012
País: Suecia
Idioma: Sueco
Reparto: Mira Barkhammar, Mira Grosin y Liv LeMoyne

La semana pasada me enteré de que en la Cineteca Nacional proyectarían la más reciente película de Lukas Moodysson, un director sueco que ya había tenido oportunidad de ver (Fucking Åmål) y, al ser un nombre conocido quise ir a ver de qué iba esta propuesta.
Moodysson sabe hacer muy bien el género de adolescentes descubriendo quienes son, o sea las 'coming-of-age'; siempre dándoles un toque de humor e ironía, dos cosas que acompañan a esa edad cuando la vez en retrospectiva. Lo que distingue a su cine es que con todo y esa ironía casi caricaturesca, sus personajes no son una caricatura. Sus personajes logran transmitir esos sentimientos de rebeldía y soledad, de desdicha tragicómica en un mundo que apenas conocen, pero que por alguna razón les hace daño, aún sin que ellos sean conscientes de por qué.
Somos lo mejor, nos presenta a tres chiquillas de 13 años que crecen en Estocolmo durante los 80's, época en donde "el punk ha muerto". Sin embargo, Bobo y Klara encuentran en el punk el espíritu rebelde que necesitan para declararle al mundo la guerra. Ellas están en contra de todo y de todos, la anarquía es su himno y la ingenuidad, su firma.



No les interesa ser bonitas ni populares, sólo desean pasar un buen rato juntas quejándose de sus padres y vagando por las calles de la ciudad. Ellas, contra el mundo, terminarán formando una banda de rock (o más bien, de punk) casi accidentalmente; y aunque no sepan tocar ningún instrumento la idea de gritar y subirse a un escenario les atrae bastante y no renunciarán a ello.
Después conocerán a Hedvig, la chica buena y cristiana que interpreta piezas clásicas en su guitarra, y tras una ñoña presentación en la escuela deciden invitarla a su banda, siendo ella la única que entiende un poco de música.



Juntas se irán transformando en otras niñas, vivirán cosas que antes no habían vivido y sabrán otras que antes ignoraban.
El primer amor, la primera borrachera, las primeras peleas y el ir dejando atrás su infancia para entrar a un mundo que a veces puede dar bastante miedo, el de crecer y volverse poco a poco en un adulto.
Lukas Moodysson explora los primeros pasos a este camino en sus casi dos horas de película las cuales apenas y se sienten, pues no faltan risas y burlas a la política echas de forma ingenua a través de los ojos de estas niñas.
Es así como un corte de pelo puedo explicar tu rebeldía contra el "injusto sistema capitalista", o la letra de una canción intentar cambiar el mundo; cosas que a los trece años son tan tangibles como verdaderos gritos de libertad.


Somos lo mejor es tal vez una de las más tiernas e hilarantes historias de amistad, de descubrir tu lugar en el mundo y quién eres. Es una mirada al pasado pero no con una nostalgia que te provoca la tristeza y el hastío de la época actual, sino que te hace sonreír de buena gana y reírte de la vida.
Las actuaciones de las jóvenes actrices son magníficas, tal vez mi favorita, la de Mira Barkhammar (Bobo), un personaje perfectamente construido y que se robado  la cinta con su timidez y la ternura que despierta.
En fin, una de las mejores películas que he podido ver por estos días.



4/5

La peli pueden verla dando click aquí

12 abr 2014

La petite ville oú je vie

¡Hola fantásticos lectores! Finalmente llegaron las vacaciones y con eso, poder escribir más por acá. Igual tengo muchísimo que leer para la carrera de letras inglesas, pero me haré tiempo de pasarme a escribirles :)

En fin, acá siempre ando compartiendo mis inquietudes artísticas y literarias, pero hoy, con un hermoso día soleado de primavera salí al centro de la ciudad en la que he crecido, y me he dado cuenta de lo bonita y diferente que es. Sí, yo soy una chica de provincia y sinceramente, las pequeñas ciudades me encantan.

Claro, la gran ciudad --en este caso el Distrito Federal, en donde vivo actualmente--tiene cosas geniales. Museos, ballets, eventos, conciertos de artistas que nunca vendrá acá, y recientemente, una exposición de Robert Doisneau, un fotógrafo que adoro. Pero también es cierto que le falta algo. Le falta el sabor de cosas hechas en casa, del queso que aún es fresco, recién traído de las rancherías. De las calles pequeñas en las que es difícil perderse. De la lluvia y neblina que viene cayendo aquí por las tardes. Del café que se cultiva a unos kilómetros de aquí, no el Starbucks procesado de hace quién sabe cuánto. Las pequeñas librerías y los pequeños restaurantes.  De conocerte todas las escuelas y hasta a sus estudiantes, es decir, de conocer a todo el mundo de tan pocos que somos, ja. Las madrugadas tranquilas y calladas y un Centro del ciudad muy peculiar, pequeño, que puedes recorrer de extremo a extremos sin necesidad de usar el metro.

Así que sí, me encantan las ciudades pequeñas y me alegre a ver tenido la suerte de crecer en una, y hoy no les comparto  un libro ni una película, sino un pedazo de realidad que es maravillo, la ciudad donde crecí, Xalapa, en el estado de Veracruz, México.





La zona universitaria


Las Ánimas, la zona en donde crecí

La hermosa biblioteca Carlos Fuentes frente al parque Juárez, en el Centro de la ciudad.
Me encanta que aquí, en el centro de la ciudad está: El parque, el Palacio de Gobierno, la Iglesia, y la Biblioteca. Cuatro cosas fundamentales en la vida de todo lugar.

Y bueno, al final, mi hermosa escuela, la Oficial B! La mejor escuela de la ciudad :)