24 nov. 2016

Actualizaciones del blog y de la vida 2

Mientras escribo estas líneas sólo pienso en que
debería estar contestando un examen de literatura Medieval... ay amigos, ¡cómo pasa el tiempo! Este blog lo comencé cuando iba en la prepa para olvidarme de mis horribles torturas con materias como física y matemáticas, a las que nada más no comprendía. Leer fue mi escape y desastres, fue un mundo maravilloso que redescubrí, pues en mi adolescencia dejé los libros más o menos arrumbados. Justo vi un post donde avisaba que cerraba el blog unas semanas porque tenía exámenes finales de la preparatoria... y ahora, pues estoy ya en la recta final de mi carrera universitaria. El próximo año es el último de cuatro años estudiando ¡Letras!
Al final, no se cuando influyó este blog en esa decisión, pero sí se que es una carrera que me ha hecho feliz y me ha dado oportunidad de conocer mucho, de visitar Inglaterra (un país que siempre amé) y si todo sale bien, próximamente China, Oslo y Edimburgo (Edimburgo por segunda vez, jojo, la literatura ya me llevó allí un día)


En fin, lo que quiero decir es que este blog se fue por las ramas. Era originalmente un blog para reseñar libros, y libros clásicos. En parte, porque un día, a mis diecisiete años me di cuenta de qué ignorante era (bueno, ahora sé que de hecho es normal no haber leído a James Joyce o Flaubert a los diecisiete) y porque leer fue una especie de retro intelectual para mí. Después, las películas y cuanto me gustaban me hicieron escribir sobre ellas también.
Poco a poco, y conforme mi vida universitaria se volvió más complicada escribía menos y ya sin entusiasmo. Definitivamente abandoné el blog un tiempo y después volví. Me dio mucho gusto ver que aun contaba (cuento) con lectores, y sinceramente, este blog ya es una parte de mi historia, así que no pienso borrarlo... si puedo, volveré a escribir reseñas de libros (No sé si de libros medievales, que aunque me encantan, es un poco difícil comentarlos)
Ultimamente escribí mucho sobre la vida, lo que pensaba... obviamente a los 21 (casi 22) no piensas igual que los 17, y también vives muchas cosas que te cambian la forma de ver las cosas, de verte a ti misma... he estado feliz, triste, desesperada. No voy a mentir, creo que incluso sufrí depresión durante algún tiempo (no es tan raro como creen). Igual me iba de fiesta cada fin de semana, el alcohol y las drogas fueron cosas que ocurrieron y ocurren (tampoco se espanten, todos lo hacen(mos) en la universidad)... igual fui sintiendo hoyos en el alma, recordando cosas que no quería recordar, pensando en por qué estábamos aquí, qué era la vida...lo que me hacia feliz antes ya no lo hacia tanto ahora.

En parte creo que fue bueno, creo que me quite una máscara, la máscara de la "Fantástica Señorita" que por un buen rato se derrumbaba y se sentía sola y tristísima. Igual, en ese camino oscuro encontré buenos amigos, personas hermosas.
Hoy les digo que no todo es perfecto, pero tampoco todo es desesperanzador. Ha pasado tanto, pero qué gusto que sigamos aquí.
Así que, en conclusión, creo que este es de los últimos escritos "confesionales" que haré. Volveré a las reseñas, poco a poco iré figurando qué hacer una vez que me gradué (¡sé que quiero algo relacionado con los libros!), creo que ahora incluiré la sección de "Viajes", pues me hace ilusión conocer el mundo y claro, sin dejar de lado la perspectiva literaria (Falta el post de mi viaje a Irlanda y mi encuentro con la estatua de Wilde, ¡les prometo que pronto la subo!)
Pero bueno, en sí, eso: reseñar libros y poner este blog bonito, otra vez. Muchas gracias a todos por seguirme y aguantarme.  Y creo que también haré reseñitas de anime, jiji.

22 nov. 2016

Esa inconstancia tuya.


"No quiero pensar mil veces las mismas cosas,
ni contemplarlas sabiamente"

Extraño el silencio, y extraño la tristeza. Sin esas dos cosas la vida se ha vuelto aburrida.
Hubo una vez alguien en mi vida. Me hacía reír, podía quedarme despierta con él hasta las cuatro de la mañana y hablar de todo y nada. Después, la vida me pareció un sin sabor. Claro que he encontrado cosas, claro que soy feliz. Pero no les pasa... a veces hay felicidades llenas de tristeza? Son tristezas calladas y distraídas. Tal vez te da si a la 1 de la mañana el viento frío contra tu rostro te recuerda cuando solías fumar cigarrillos en el tejado con tu mejor amigo, y como esa misma sensación, se sentía de cierta forma cálida o emocionante. O incluso, al ver una fotografía donde sonríes, y ya no recuerdas eso que jamás no olvidar jamás.
A mi me pasa mucho cuando camino en las noches por la ciudad con mis amigos. O cuando llueve al salir de un concierto... me pregunto a dónde se van los momentos felices cuando dejan de existir.
Ahora escribir parece mecánico, siento que nadie entiende, que nadie sabe... O tal vez soy yo, que soy mala para comunicarme.
Me cuento historias, bebo café para mantenerme despierta, me da miedo equivocarme. Creo que sería más fácil si ya no me importara.


Un día estaba bailando y tomando ron con mis amigos, David Bowie sonaba en el pequeño departamento de la colonia Roma. Nada nos podía detener, en ese punto tan minúsculo es el universo ¿cómo nos sentíamos tan grandes?
Últimamente leo y busco cosas, pienso, intento encontrar una voz que responda, que diga "no estás sola", una respuesta a mi, que soy, por qué. Creo que sí a mi me hace sentido entonces está bien.
También he peleado con mi madre. Por cosas insulsas y pasajeras, y ya se que me reclamara por la prueba de embarazo que encontró en el baño y por la marihuana.
Mientras, hablo con mi amiga de Luxemburgo sobre cada vez que salimos y besamos a alguien. A mi hace tiempo que dejó de importarme. Digo, los besos son solo eso. Se dan fácil, se olvidan fácil. Algunos los detestas. De hecho, la mayoría los detesto.
Me pregunto si besaré a alguien con amor algún otro día, si sabré que es querer que alguien se quede al día siguiente. No se cuando me volví tan cínica. Es tal vez porque lo di todo, o di tanto, que ahora simplemente estoy cansada. Dejo que vengan y vayan, me marcho antes de las seis de la mañana y soy un recuerdo que comienza a las 10 de la noche. Algunos chicos me llaman, otros me olvidan. A mi me viene dando igual (tal vez no, pero sinceramente, no soy consciente de eso)
Quisiera dejarlo todo, quisiera dejar de comer por días. Quisiera marcharme. Que todo se apague. Subir a un carrusel, que las luces de colores me embriaguen. Ya no quiero besar a otro chico tan insulsamente, and yet again, sé que esa es la rutina de los viernes.
Algún día tal vez pueda hablar con alguien sobre las estrellas, las margaritas, el globo rojo. Un día estaré aburrida de eso. Siempre me pasa, y por eso corro y huyó y a veces creo que pido a gritos que me sigan pero en el fondo no quiero que nadie me alcance.
He soñado con viejos amigos. Pienso que no siempre merezco que me quieran de la forma en que lo han hecho. "Esa inconstancia tuya no es algo heroico", decía Cerati. No sé si quiero tener hijos, no sé si aguante volverme tan vieja. Me aburro. Me aburro, me aburro, me aburro. Pienso en la existencia, leo a Kierkegaard. Ojalá si me echase de un barranco no muriera. Sin duda lo haría.
Tan bien pienso en que me paso de fría, que entonces hay pequeñas guerras silenciosas entre los que amo y me aman, porque no puedo evitar ser quien soy, y no me disculpo. Me cuestiono sólo a mi, no a los demás, y siento que esto es producto de los conflictos internos que cargo siempre aunque sea sin querer. Entonces pienso: "Debeía poner un aviso de 'Cuidado' porque generalmente quienes me quieren salen mal parados". Y sé que tal vez esté mal pero ¿A caso las víboras se sienten mal cuando le inyectan su veneno a alguien? Ellas no tienen la culpa de ser como son.
No sé cómo vivir pero no me quiero morir, y sin embargo, a veces me desespera lo que unos dicen "la prisión humana". Esta prisión en la que estoy. Así me siento ahorita. Quisiera estar en todos lados y en ninguno. No me quiero morir. Quiero ser feliz pero mi concepto de felicidad tal vez cargue de tristeza a otros, y entonces dudo mientras doy mis pasos por las calles de Edimburgo, completamente sola, porque así quise yo.
Aún así, creo que podemos lograr cosas más o menos impresionantes. Tenemos a David Bowie y a Roger Waters como ejemplo. Pero ser un genio también es agotador.
A veces digo "Escribiré algo estúpido, todos lo leerán", pero siento como si yo misma me apuñalara el corazón. Aún así, creo que escribiré esa historia de vampiros en la que he pensando.
Quiero entretenerme un poco y que llueva más seguido.
Ojalá si me echase de un barranco no muriera. Sin duda lo haría.
Como sea, mis labios son hermosos e irresistibles, y justo ayer, un chico me pedía que lo besara.


25 oct. 2016

dedicado a todos los niños que se creen buenos *risa* poetas, porque me dan flojera

Tus tenis sucios, las gafas de pasta y tu cabello de niño emo (o justin bieber) no impresionan a nadie, así como no impresiona tu poesía pseudo beatnik o como la quieras llamar, la verdad es que son versos básicos e ideas fofas que debiste haber olvidado a los dieciséis años. No me importa si te emborrachas los fines de semana, si lo haces por mi o por cualquier otra, la verdad lo que sí me impresiona es que creas todo lo que dices y todo lo que escribes, porque mis ojos son el aeropuerto de tus sueños y mis labios el fuego que te ha dejado moretones en el cuello como si se tratasen de ventanas olvidadas en tu navegador, y mis caricias invisibles por las noches cuando yo no estoy ahí son lo único que acompañan a tu insomnio…¿Ves que fácil? estoy igual que tu, diciendo estupideces. Poniendo puntos donde no deben ir, escribiendo las comas en su lugar, porque ya no estamos para esos jueguitos de palabras, ni tanta anáfora, ni tanto hipérbaton, ni tanto oxímoron, ni tanta hueva básica: que si me muerdes los labios, o extrañas mis caderas, o esa cerveza sabe a mi o cualquiera de tus jaladas… A mi me han escrito muchas veces, si me quieres inmortalizar no lo hagas vía instagram pensando que inventas el hilo negro sólo porque alguna estilización se te da medianamente bien, ni me digas cosas como “Tienes permitido irte. Tienes permitido irte de mi historia, de cualquiera, de donde no te sientas tuya”. Para empezar yo ni siquiera pido permiso, me enoja y me da flojera, y además, si te besé una vez, es porque la borracha era yo, porque estaba triste seguramente, porque extrañaba a ese niño que me llevó de la mano por Londres y París, y tú, escribiendo sobre la tragedia nacional ¿En serio crees que con eso yo me voy a fijar en ti? a mi desde chiquita me bajaron la luna y las estrellas, una poesía fácil no es ni el primer paso para que yo voltee a mirarte. Tú no eres ni serás el intelectual con el que me doy cuenta de lo vacía que ha estado mi vida y lo vácuas de todas mis relaciones, tú eres el que vive en una zona de la ciudad a la que nunca he ido y dice que las bolsas que tengo guardadas en mi clóset son obscenas cuando hay niños en áfrica muriéndose de hambre porque no puedes pagarlas. Y ya deja de fingir que estás triste todo el tiempo, a mi me gustan los que me invitan a Edimburgo el fin de semana y con los que corro bajo la lluvia en sus callecitas empedradas mientras buscamos un café en el que resguardarnos y comer macarons, porque yo me puedo dar el lujo de tener esas historias de amor tan perfectas y que todas quieren, deberías saberlo, yo no me tengo que conformar con un triste que piensa que habla bonito, yo de niña tenía 14 pares de zapatos de charol y abrigos de cachemira, a mi la desdicha barata se me hace aburrida, a mi me gustan los anillos de Tiffany y las luces brillantes a orillas de ese río en Dublín, muy lejos de alguien como tú. No es por ser grosera, es que tu poesía es realmente mala y mira, saca lo peor de mi.

Claro que no te quiero, ni me gustas ni te acepto una cena, porque quién sabe a donde me quieras llevar o en qué carro; si no es en Les Airelles, no. Y cambiate esas gafas que no van con el lugar.

Ton forme d’aimer est très démodé, allez s’il te plaît...