Título Original: Ladri di biciclette
Director: Vittorio de Sica
País: Italia
Año: 1948
Reparto: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda
Roma, segunda posguerra, un día cualquiera, una persona cualquiera. Esta película ocupa el
1er lugar en la lista de las
50 películas que deberías ver a los 14 años y se considera una de las películas emblemáticas del
neorrealismo
italiano.
Antes de ver la peli creo que es bueno recordar que Italia formó parte de Las Potencias del Eje, durante la Segunda Guerra Mundial, bando que perdió contra los Aliados.
Esta película es un retrato de la cotidianidad que se vivía en Italia tras los estragos de la segunda guerra mundial. Nos muestra la situación precaria de la ola de desempleo que azotaba al país en aquellos años.
Nuestros protagonistas son Antonio Ricci (Lamberto Maggiorani), un desocupado encuentra trabajo pegando carteles y su hijo Bruno (Enzo Staoila) el cual requiere tener una bicicleta. Según he leido, ningún actor en esta película era profesional, pues el director intentaba darle el toque realista (o neorrealista, en este caso) al filme.
El problema se nos presenta cuando el primer día a Antonio le roban la bicicleta y él debe a toda costa intentar encontrarla.
Un recorrido por la hermosa ciudad de Roma en tiempos convulsos es lo que veremos el resto de la trama y los diferentes momentos de tensión, esperanza y decepción que viven Antonio y Brumo. Varios personajes intentarán ayudarlos y otros, perjudicarlos.
Sin duda lo mejor de la película son las escenas de la vida diaria de la clase obrera, por ejemplo, ver como un niño tan pequeño como Bruno debía levantarse temprano a trabajar para apoyar en la economía familiar o escenas donde se nos muestra el auge de las casas de empeños y la desesperación de la población por conseguir algunas monedas y poder sobrevivir el día. La verdad, eso me pareció muy interesante pues nunca me había planteado el ver contexto social de aquel periodo.
Hay una escena que me fascinó:
Tras el largo día de búsqueda Antonio y Bruno paran a comer en un restaurante, en un intento de disfrutar el día y agradecer que al menos estan vivos. Es el único momento en que vemos a Bruno actuar como un niño y a Antonio intentar relajarse por el bien de su niño. Junto a ellos hay una familia adinerada en donde otro niño come un caro platillo y mira despectivamente a Bruno, quien pese a todo, no se desanima, pues es rara la ocasión en la que puede entrar a un restaurante.
Tras la comida, el problema de bici se hace presente otra vez y Antonio pierde los estribos abofeteando a su hijo. Podría parecer algo monótona esta secuencia, sin embargo, fue la que más me gustó.
Al final y sin éxito de encontrar la bici, Antonio ve una bicicleta aparentemente descuida e intenta robarla, pero es detenido por la muchedumbre.
Su hijo es testigo de cómo su padre es atacado y casi encarcelado. Al final, lo perdonan por que el niño pide a gritos que suelten a su padre y una de las personas dice "Déjenlo, tiene peores problemas, tan solo piensen en el ejemplo que le está dando a su hijo." Bueno, obviamente aquella persona no tenía idea de la importancia, no de la bici, sino de lo que representaba (una mejor vida para los Ricci, para Bruno) y de todo lo que habían pasado.
Antonio se pierde entre la multitud de desempleados, triste y sin mucha esperanza, habiéndose convertido en la causa que lo metió en aquél lío.
A pesar de todo, la peli no me gustó demasiado. En ocasiones se me hizo algo lenta, aunque reconozco que con muy poco el director logró contar una buena historia. Es una peli genial si se está estudiando el periodo de la segunda posguerra y te hace reflexionar en lo que se llama "La crisis de valores". Retrata muy bien el inicio de los problemas sociales a causa de la misma negligencia del gobierno, que antes de preocuparse por la gente se preocupa por su bolsillo y como esto termina por corromper a todos. La peli no prentende ser divertida, sino sincera. Me ha hecho pensar en Chaplin, quién a veces nos hace olvidar lo duro que es vivir en la pobreza gracias a sus películas.
Para ser sincera, esperaba mucho de esta peli porque en la famosa lista hay otras como Au revoir, les enfants y Billy Elliot que me han fascinado. Pensé que con esta ocurriría lo mismo, pero nada más no. Como quiera, el cine es subjetivo, no digo que no sea una buena película.
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