14 jul 2025

sobre Dahlia de la Cerda, la auto nombrada “gata de barrio”

Dahlia de la Cerda está nomidada al Booker. Bien por ella. Dahlia se autonombra como una “gata igualada barrializada” que alcanzó reconocimiento internacional. Dice devolverle al barrio del que viene y gestiona un colectivo que apoya a mujeres a abortar (también un tema central en su narrativa). 
 

Y al leer su última entrevista, empiezo a preguntarme hasta que punto se usa la marginalidad como adorno, como un token de autenticidad vendible. Leo mil comentarios que atacan "a esta morra" por nombrase barrio, desacreditando su historia e identidad.

 

Y es que no es para menos la sospecha del público, cuando las celebradas voces en el mundo editorial contemporáneo en México y Latinoamérica, que se han vuelto ya nombres recurrentes en los circuitos lectores, y hasta en los coloquios de letras de nuestras queridas universidades, resultan ser una suerte de farsa: Fernanda Melchor, María Fernanda Ampuero y hasta Adela Fernández… (y en el cine ni hablar de Cuarón o Gael García) todxs compartiendo una misma cosa: narran un dolor que no han vivido, del que han sido testigos tal vez (pues qué herida más grande ser latinoamericano, y qué dolor aspirar a burgués en un fucking pueblo marginal ¿no? ¿pues de qué mas se puede escribir si no de eso?)

 El problema no es que lo escriban, es que uno como lector entonces se debe plantear la pregunta incómoda: ¿cómo distinguir entre una narrativa que empodera y una que mercantiliza el dolor?

 

Porque narrar desde la herida no es lo mismo que usar la herida como estética. Lo político no es solo “decir lo que duele”, sino para quien se dice eso, con qué consecuencias y qué se hace con él.

 

Hasta qué punto el dolor se vuelve mercancía, y la identidad, performance. Dahlia viene de un contexto brutal, de un barrio bravo de Aguascalientes (well, as far as we know). Pero cuando el relato de la herida se vuelve marca personal, y cada texto está atravesado por frases que reafirman su origen como un sello de autenticidad —“gata igualada”, “barrializada”, “yo no digo mamadas”— es imposible no preguntarse si estamos ante una forma de resistencia o ante un producto perfectamente empaquetado para un mercado que ahora aplaude lo marginal… siempre que venga con buena edición. 


Y es que los textos de Dahlia son brutales, casi me dan ganas de llamarlos porno-miseria. Ella capitaliza el dolor, e inevitablemente eso se vuelve su marca personal.  Mi inquietud, más alla de lo ad-hominem, va más en la línea de hasta qué punto una escritora puede hablar desde el barrio sin convertirlo en escenografía.  ¿Hasta dónde es su voz y hasta dónde es lo que se espera de ella? Tal vez la contradicción es real: usar la misma narrativa que la oprime para escapar del lugar que dice representar. Y en ese juego, la autoexotización no es solo estrategia, es supervivencia.


Al menos, creo que lo que merece la pena rescatar de esta autora (si no su narrativa) es que no se deja caer en una autocelebración superficial, porque a diferencia de las Melchor y los Cuarón de esta escena literaria, sus palabras de rabia contra el mundo editorial (al que ahora ella pertenece) van acompañadas de acciones reales que devuelvan algo a su barrio, a las morras, a las otras voces de las que escribe. 

 

Y si, Temporada de Huracanes, Pelea de Gallos, Chicuarotes, habrán sido todo lo reconocidamente crudo que quieran, pero no son más que apropiaciones del dolor popular sin transformación de fondo. Y usar a los pobres para ganar premios y regodearte con gente "nice" sí es una tremenda mamada.





Que si su calidad literaria, que si el booker está en modo cuota (a ver, tampoco es que un premio sea parámetro de nada, honestly) o que si ella como persona esto o lo otro… bueno, esas serían otras opiniones.


6 may 2025

Quiero ver si en un año, después de hacer lo que quiero… mi vida es mejor.

Voy a empezar a hacer lo que quiero.

La verdad es que siempre pospongo cosas.

Y tengo excusas buenísimas.

El trabajo (y sí, trabajo muchas horas, es cierto).

El insomnio, que hace que en el día no tenga ganas de hacer nada.

Y, sobre todo, la pereza.

El trabajo es un gran amigo de la pereza, porque es la mejor excusa para decir: “Ya no quiero hacer nada”.

Y lo cierto es que, hasta cierto punto, es medio verdad.

El trabajo te deja con el cerebro fundido, con ganas de apagarlo y no pensar.


Pero si les soy honesta, es un círculo medio asqueroso.

A veces me veo trabajando más horas solo para no tener que hacer otra cosa.

Y cuando ya no puedo más, entonces “descanso”, pero sin ganas de nada.

Es chistoso, ¿no?


Me da pena pensar en mi yo adolescente, desvelada hasta las 3 a.m. viendo pelis de Lars von Trier o leyendo cosas súper rebuscadas en internet.

Pero al menos tenía una pasión.

Ahora me apasiona hacer dinero…

Para gastarlo en tener tiempo para hacer lo que me gusta.

Pero lo cierto es que termino sin hacer nada.

Solo me pudro en la cama porque, no sé… siento que de otra forma no lo merezco.

Y ya fui al psicólogo por burnout, jaja.

Entonces sé que tengo que ser más consciente y aceptar que la mayor persona que me impide hacer lo que quiero… soy yo misma.

No tengo hijos.

Ni siquiera mascotas.

Y hay muchas cosas que quiero hacer y pospongo.

Videos en YouTube, por ejemplo.

Y sigo… nadie los veta. O no sé qué decir.

Tal vez no siempre se trata de decir algo o tener un nicho.

Porque amo tantas cosas.

Pero si no empiezo, jamás descubriré en qué sí puedo hacer algo.


Quiero volver a amar hacer cosas.

No pasar mi vida frente a mi cuenta de trabajo de Instagram.


Quiero ver si en un año, después de hacer lo que quiero… mi vida es mejor.


En primer lugar: trabajar menos.

Bueno, todos queremos eso.

Le he dado muchísimo a un proyecto de trabajo personal que me ha dado muchas satisfacciones, pero sí ha sido una máquina de dinero donde yo soy la máquina, y ya me está pasando factura.

Sé que tengo que reenfocarme.

Parar.

Pensar.

Entonces eso es lo primero: reestructurar mi negocio.

No dejarlo, porque lo amo, pero sí renegociar cómo funciona esto.

Y tengo muchas ideas lindas por primera vez en mucho tiempo.

Algo que me emociona de verdad.

Y para llegar a esa claridad, creo que todo mi caos era necesario, así que lo abrazo.

Creo que el clima de lluvia casi diaria y tropical es terapéutico.

Me da paz y me deja pensar estas cosas.


Segundo: idiomas.

Soy profe de inglés y siempre he amado los idiomas.

De nuevo, burnout… pero sí quiero retomarlos, dejar de poner excusas (el trabajo) y poder avanzar poco a poco.

Así que quiero retomar dos idiomas:

Japonés.

Macedonio.

Francés.

Tengo mis razones.


Y tercero: leer.

Amo tanto leer y lo hago tan poco.

La verdad es que el cerebro cansado no quiere leer.

Pero creo que estoy en un momento de: ya tengo que obligarme a hacer lo que quiero.

Qué raro, ¿no?

Siempre nos obligamos a hacer lo que tenemos que…

Pero a veces se nos olvida cómo obligarnos a hacer lo que queremos.


Uff.

Ah, sí: un año de ejercicio.

Lo admito, es un trauma mío.

Pero bueno, igual lo abrazo.


También: renovar mi imagen.

Ya tengo 30.

Me quedan unos dos años de ser una “hot mamá”, jajaja.

No quiero que se me vayan en la tristeza.

Así que acá hay juventud aún.

Y más sabiduría, creo.


Quiero mandar al carajo lo que me hace mal.

Poco a poco.

Pero dejarlo.

Y ser feliz con lo verdadero.

Más plantitas.

Menos consumismo, pero sí un lugar que me haga feliz.

Que se sienta como mi hogar.


Poco a poco, volver.


7 abr 2025

Last Train to London

 Después de 9 años volví a Londres.

21 años. Deseando amar, sin saber nada de la vida y de milagro aun viva. 

Y volví de 30 años.

No se si diferente. A veces me siento igual que esa chica que fui. No se si añorando ser más libre o tan libre como entonces lo fui. La juventud es tan breve y por eso tan preciada.

No me arrepiento de nada.

Volví al lugar de mi sueño e ilusión: Y como turista. Jajaj.

Nada se comparará jamás a aquél hermoso y único verano en Londres. Pero es y fue hermoso volver. 

Supongo que adjuntaré fotos de este marzo londinense, por ahora solo escribo 🐶

7 feb 2025

The Giving Tree making us cry since 2008

En el 2008 una profesora de inglés nos leyó "The Giving Tree" de Shel Silverstain. Yo tenía apenas 13, se me hizo tan hermosa y dolorosa, aún no lo sabía poner en palabras pero me gustó tanto ese fue un momento decisivo para mi cerebro en formación, apenas formando su concepto del amor. Fast forward: estudié Letras Inglesas. 

15 años después, tengo clase con T***, tiene más de 40, no habla ningún otro idioma y hemos estado trabajando juntas por más de un año. Apenas vamos terminando el fucking nivel A1!! EL A1 WEOOON, todos ningunean tanto a nuestros nivel principiante, sin saber que es la llave para tantas cosas hermosas. 

PARENTESIS: Dicho sea de paso, ella es una GRAN ALUMNA y aunque gramaticalmente esté dando sus primeros paso, es verdad que ella ha confiado plenamente en el proceso: desde aprender las partes de la casa para saber la pinshe diferencia entre "hay" y "esta", practicar siempre con animo nuestros verbos -AR,-ER,-IR, y no achicopalarse si se le olvida una palabra o dice algo que no hace mucho sentido, hasta empezar a dominar cosas más complejas como nuestros dos pasados: el indefinido y el imperfecto (whatever that means)––.

 Asi que dije: YA ES TIEMPO. LA VOY A TRAUMAR COMO ME TRAUMARON A MI ESE VERANO EN CANADÁ.

Abri el link: El arbol generoso. Empezamos a leer. Ella empezó a traducir línea por línea. No hay nada que me desespere más que un alumno que va traduciendo mientras lee jaja, of course, no le dije nada. Entonces, después de dos párrados, le dije: "Quiero que agarres un poco el ritmo, solo escucha y si no entiendes algo no te preocupes, ahora lo revisamos."

Leí la pinshe historia como nunca había leído algo en voz alta: 

Corta mi tronco y hazte un bote,” dijo el árbol. “Entonces podrás navegar
lejos…y serás feliz.”
Y así él cortó el tronco
Y se hizo un bote y navegó lejos.
Y el árbol se sintió feliz.
Pero no realmente....

No miré su rostro, yo solo estaba medio transportada pensando en aquella maestra de inglés que hacía muchos años me leyó esta historia. No supo como afectó mi vida, como todo eso me llevó a horas de terapia cuando me di cuenta de que  era una analfabeta emocional en mi lengua "materna" (big mommy issues, btw).

Esa lectura en la inocencia de mi etapa formativa me me llevo a muchos años de estudio, errores marcados en rojo, clases de lingüística, teorías de adquisición del lenguaje, certificaciones, TEFL workshops, second-guessings y dolores de cabeza, para poder autoproclamarme Miss. 

Bueno, machismo aparte del término que usamos para describir a las personas con tesis, grados y papers escritos sobre el idioma al que le han dedicado la vida (sí, porque la pinche Miss tiene más pedagogía y clase que muchos ph.D. de domicilio conocido), el camino de enseñar idiomas, de ENSEÑAR las fucking communication skills, empezó con un manual de gramática que descargué de libgen y clases por 150 pesos la hora para sobrevivir.

Pero poco a poco he ido entendiendo que eso es la superfice. Para aprender algo HAY QUE SUFRIRLO. Sí, la letra con sangre entra. PERO no porque la maestra te grite y te haga repetir 25 veces la conjugación del verbo ser. HAY QUE SUFRIRLO EN LAS ENTRAÑAS. NOS TIENE QUE TOCAR EN UN DOLOR PERSONAL Y SECRETO QUE NO LE QUEREMOS CONTAR A NADIE. 

Pablo tiene la teoría de que la única explicación para mi aprendizaje de esta lengua sin jamás haber salido a estudiarlo en otro país se debe a que no tenía a nadie con quién hablar en español. "Es obvio" lo dice so matter-of-factly that it kinda hurts. No tenía a nadie con quien hablar, no del clima o la tarea, sino de esas conversaciones que solo las niña de 13 años sabemos que existen. Y seguro estaba Pizarnik y Leonora Carrignton, but it was too risky: what if my mother found out, she would have sent me to the looney bin.

En el inglés encontré que tener esas conversaciones era posible, y que era un lugar seguro. No necesariamente fui la mejor de la clase, hasta eso, pero sí que me leí a Thomas Hardy y Emily Bronte en las vacaciones y siempre sentí tanta tristeza por Tess.  

y esa conversación la encontré en el inglés entre mis libros, mis canciones, mis películas y mis historias. Gente que sentía y que sabía expresarlo. Que rezonaba con lo que pensaba, por fin un eco  

 

 (A pesar de no haber sido la mejor en la clase inglés haha). Hoy soy maestra de este idioma que me ha dado tanto de tantas formas. ¡

10 abr 2024

close close close

 Si alguien explora este blog desde sus inicios, descubrirán que había una época de mi vida donde era una melómana declarada. Hubo melodías que persiguieron y hasta salvaron mis días, entre ellas The Libertines tal vez sean los que más cercano a mi corazón guarde. Últimamente estoy en ese proceso raro de "rearmar" mi vida, aunque no se si de verdad una vida pueda rearmarse, más bien, hay que vivirla y punto. Pero nos gusta pensar que sí. En fin, uno de mis más grandes flexes ha sido eliminar tiktok y twitter. Eliminé mi Instagram personal, pero por desgracia el profesional ahí sigue, y es una gran ventana para la distracción y el endless scrolling, PERO BUENO. Por algo se empieza. 

"Me siento mejor", una frase que he usado desde que acabé la pinche maestrí, pero es verdad: me siento mejor. De hecho, he comenzado a estudiar japonés otra vez: gramática, vocabulario, viendo películas y un poco de todo. Pero ahora lo hago por mi y sin presiones. Y luego está el trabajo que es otra historia, pero ok. En fin, escuché Dayglow, una banda que ya conocía pero a la que no le había prestado atención. Hay una canción que simplemente no logro recordar, pero que tampoco me puedo sacar de la mente, de aquellos tiempos en los que publicaba sobre música como desquiciada en varios medios. Que buenos tiempos los de escribir para la web, ah. En fin, como no lograba recordar, decidí escuchar a Dayglow, porque más o menos me recuerda a esos sonidos de mi tonta juventud.

En fin, qué buena rolita, cargada de nostalgia futura. Quisiera escribir más, pero tengo que enseñar español y verbos irregulares en presente simple, asi que nos veremos.


P.D. mientras escribía la entrada recordé qué canción era la que estaba en mi  mente "High" de The Patriots, una banda australiana que ya no existe, nunca fue muy famosa y al parecer ya quitaron su canción de la web.

1 abr 2024

Sobre otra tesis

 1 de abril 5 am

reencontrándome y reconciliándome?? Con mi tema de tesis de maestría ¿?

Definitivamente algo que me desespera es no poder leerlo todo y no poder hacerlo todo. También pienso si no es que estoy haciendo esto para mantenerme entretenida. 

Ahora estuve escribiendo sobre Lady Rokujo. Recordando un poco las jaladas que clama la supuesta hauntologia (por que sí, aunque nos gusten estas teorías posmo hay que reconocer que son jaladas jajaja) y descifrando que Deleuze Y Guatari complicaron mucho la existencia, y por eso nadie sabe verdaderamente que hacer con la teoría de los afectos, ¡pero estamos todos tan afectados que por eso la academia se aferra! En fin, ahora tengo que leer “Toddler Hunting” de Kono Taeko, y la antología de Crabs, Rabbits, etc… hasta aquí todo suena muy prometedor, casi me siento como cuando leí specters of Marx y no entendí nsda jajaja equisde. Pero, ahora tengo la realidad enfrente: una semana de ?? Horas docentes ohmyfuckinggod, quién tiene tiempo para leer sobre la política de las emociones si es que las hay cuando hay que trabajar para poder comer. Eso es lo que ni Derrida ni deleuze ni nadie jamás toma en cuenta cuando escriben sus horribles e incomprensibles textos. Aún así, veamos que dice Kanai Mieko, si es que saco fuerzas para, encima de todo, leer estos cuentos. Ah si, y además:


2 de abril, 3:40 pm

pero sabes que es lo que si me emputa

 


Idea Vilariño

 Ya no será

ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

18 mar 2024

elito punto com many years later

 Originalmente esta entrada era un hilo de twitter que evidentemente nadie va a leer, y creo que lo lindo de los blogs es que los autores nunca esperamos ser leídos (la mayoría, supongo). Nuestros blogs eran (son?) un espacio para poner nuestras ideas en la web, y tal vez que alguna vez alguien las encontrara. Antes de los algoritmos, las rrss y todo eso, las personas usabamos el internet de formas muy extrañas que ya casi olvidé, y a los que no sé si sería buena "volver" (make blogs great again), pero que definitivamente son una imagen borrosa y rápida de lo que era nuestra vida antes de la cultura epidemia del span de atención de 7 segundos.

Este blog lo inicié en la prepa, hacía "reviews" de los libros que leía jaja, y con los años se transformó en muchas cosas (creo que últimamente, un espacio donde escribía eso que no quería olvidar pero que tampoco quería que nadie leyera). Allá por el 2010 cuando los influencers no existían, Bella Porch aún no torcía los ojos y Kunno no caminaba, algunos adolescentes hipsters escribíamos en wordpress o blogger. Las sadbeige moms tenían tal vez 20 años, y nosotrxs, las que veíamos desde el tercer mundo a las it-girls (blancas, delgadas, privilegiadas y todo lo que ahora está mal en este mundo, o siempre lo estuvo pero que idolatrabamos) soñábamos con vivir una vida como Alexa Chung.

Había una distancia que nos separaba, antes de que Vogue y AD hiciera las house-tours en las viviendas de kendall jenner o taylor swift, todo era inalcanzable. Ahora, que hemos visto demasiado, eso nos parece aburrido y violento. No puedes idolatrar lo que conoces, es obvio. Los que escribíamos aquí, creo que nunca tuvimos el plan de hacernos famosos: solo compartir ideas, pensamientos, poemas o lo que se nos ocurriera.

On copie le look d'Alexa Chung sans se ruiner

En esos años (no tantos, eh!) también descubrí que leer blogs de otras personas me gustaba mucho (alguno que otro aun existe!! y postea de vez en cuando!). Gente sin cara ni voz: solo sabía que les gustaba el verde si era el fondo de su blog, o que tenían buen gusto musical, etcétera, etcétera. Tal vez un poco egoísta, pero me gustaban las ideas y no las personas (creo que lo que quiero decir es que ahora es al reves). Era una substancia, amateur, imperfecta, pero auténtica. Las estéticas (antes de los aesthetics), los párrafos, era lo que llenaba estos espacios virtuales, tan individuales y personales, expuestos al público sin necesidad de decirlo todo aunque a veces dijeran mucho. 

Pero eso es algo que ya no existe mucho, vivimos en una cultura de inmediatez, y leer una entrada, sin movimiento, sin sonido, sin filtro (si acaso una escueta edición) ya no es algo que nos interese. Ni se diga escribir una. Cuando mi (nuestros?) cerebro apenas puede concentrarse por dos minutos y ya anhela la siguiente story-time, el siguiente chiste, el acto de sentarme a escribir y medio ordenar mis pensamientos es too much. Pero.

Cherry Lisa | Sailor moon gif, Sailor moon character, Sailor moon manga

El mes pasado eliminé tiktok, me logouté de facebook e instagram y desde entonces mi vida cambió y ahora creo en el amor (naah, mentira), pero sí he experimentado un cambió muy positivo en lo que supongo será la química de mi cerebro.

Creo que no es el caso de todos, pero yo que tengo una personalidad medio adictiva, caigo muy fácil en el descontrol, y en cualquier momento de ocio me iba las redes: odiaba estar aburrida, sin hacer nada, sin ver nada, necesitaba consumir contenido y la serotonina de los swipes y los likes. Honestamente, ya no sabía que era si no estaba trabajando o mirando redes sociales. Poco a poco he ido redescubriendo esa eloisa pre-burnout y pre-redes sociales (y sí, está conectado eso pero hablarlo sería hacer esto muy largo). 

 

Recordé que antes de compartir una selfie con un emoji de :( o un tweet, las personas escribíamos en estos blogs. Y pensé: ¿por qué limitarme a un hilo de twitter, si puedo escribir una entrada? Y aquí estoy, como hace tanto. Probablemente me olvidé de este blog de nuevo, pero saber que está aquí, y que es un sitio donde puedo existir virtualmente,  usando más de un emoji o número de caracteres para comunicarme, es bueno. Aunque sea sobre nada importante, sobre todo lo banal, sobre las frustraciones, los odios, las alegrias... porque la vida es así y esta muy bien y somos solo nosotros y nuestras palabras y lo que sea que queramos decir aunque sea una fruslería o nimiedad o cualquier palabra que describa de mejor forma que son tonterías. Pero. Son las nuestras.

Escriban, existan. Tal vez los lea uno de estos días, y aunque ustedes no lo sepan, será un pequeño lugar favorito de alguien, o no, pero tampoco es lo primordial.

27 jul 2022

July flame



July FlameI'm seeing fireworks
They're so beautiful
Tell me why it hurts

July Flame
Ashes of a secret heart
Falling in my lemonade

Unslakable thirsting in the backyard
Cuando escucho esa canción me invade un ola de nostalgia, me revuelca, me lleva a un pasado no muy lejano.
Cuando comenzó la pandemia no sabía cuánto cambiaría mi vida. Cuando nos dijeron que no podríamos salir de casa —cuando pensábamos que sería solo un mes o máximo dos— no contemplaba la transformación que estaba a la vuelta de la esquina.
Nunca he sido por completo lo que se dice “hábil” para vivir la vida. A lo largo de mi juventud he sufrido mucha ansiedad, depresión y ataques de pánico. Y sin embargo, por breves momentos, de vez en cuando, me sentía demasiado libre. 
Tan etérea y fugaz, incluso cuando me odiaba a mi misma.
Recuerdo mi juventud ya solo como un collage de imágenes.
Pareciera que soy viejísima ya, pero tengo 27 años.
Aunque ya no soy una niña, a veces siento que nunca he dejado atrás esas ansias de ser otra versión más cinematográfica de mi. A veces lo fui: cuando pase dos semanas en Corea, cuando me emborrachaba cada fin de semana en la Condesa. A pesar de todo era solo una niña que no sabía de qué se trataba la vida.
Es tan extraño.
Ya no tengo 19,20. Tengo un poco más de idea de lo que se trata la vida, pero porque no me queda más opción que irme ideando.
Estoy estudiando una maestría, jamás creí llegar tan lejos… aún recuerdo cuando en este blog escribí que comenzaría a estudiar letras. 
Pienso en lo que he vivido, en lo que dejé de vivir y en lo que elegí vivir.
Hace un mes salí a un club con una amiga. Todos los chicos me hablaban y me invitaron tragos. Me sentía de 19 otra vez, pero ahora tenía un esposo que me esperaba durmiendo en casa. Un hombre maravilloso; y pienso en todos los hombres  maravillosos que amé, por los que lloré, por los que sentía que mi corazón se hacía pedazos y por los que deseé y añoré tantas veces. Esos hombres por los que hasta crucé mares. Siento que esa es la única forma correcta de vivir: amar intensamente y locamente. Solo así, aunque a veces el miedo nos haga contenernos. 
Sin embargo hay algo de inmaduro en el amor loco e intenso, una inmadurez que a veces extraño: pero ahora miro hacia atrás con sensatez. Solo pienso que ha quedado tanto atrás, y en el fondo de mi mente suena una melodía que escuche por primera vez en mi adolescencia; cruda, hambrienta, terriblemente fría y femenina como un cadáver Lisbone: 
“Oh, baby, baby, it’s a wild world. I’ll always remember you like a child, girl”

I think what i miss most of my old version is that I had dreams and that I took so many things for granted, while others seemed unreachable.